Domingo 28 febrero

“ Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo ”

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
No sabía qué decir, pues estaban asustados.
Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Historia de la Iglesia Riches-Claires

Fue en 1343 que las llamadas monjas urbanas de Riches-Claires se establecieron en Bruselas en un convento cerca de la Porte de Hal que les había construido el generoso donante Guillaume van Duvenvoorde.La ubicación exacta de esta primera fundación aún no se conoce exactamente en ausencia de excavaciones arqueológicas, pero es aquí donde las monjas permanecieron hasta 1588, cuando los mendigos quemaron su convento.Luego se establecieron en el lugar actual, que no era otro que los edificios abandonados de las Hermanas de Nazaret